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Esta muestra es deudora de la que realizó en Sevilla en la Sala Atín Aya del ICAS , comisariada por Rosalía Benítez y Luis Francisco Pérez con el nombre Naufragar m’è dolce in questo mare, -se presentó acompañada de un excelente texto de Luis Francisco Pérez-, que supuso para la galería Siboney un fogonazo auténtico y un deseo de retomar la relación con Patricio Cabrera, un artista con el que trabajaron en la ya lejana década de los 90.
Presenta algunas de las obras que pudieron verse en la exposición señalada, junto a obras más reciente, que encajan perfectamente y da continuidad a lo visto en Sevilla. Y esto es posible porque el territorio en el que se mueve su trabajo tiene unas delimitaciones muy precisas, y el artista trabaja con variaciones, lo que permite incorporar trabajos recientes.
Son pinturas que transmiten la intensidad del acontecimiento, lo que Patricio Cabrera ha sabido crear con refinada pulsión artística y existencial. Con una complejidad –por la diversa y plural representación que contemplamos-, que desborda la primera impresión, y se aprecia claramente que todas las obras expuestas están enlazadas por “un mismo y sofisticado flujo melódico, por la rara simetría de un apasionado y gozoso jardín de las delicias (la naturaleza como refugio de las contingencias de la existencia), tanto como por una inteligente resignificación de lo ornamental en tanto que elemento esencial y unificador en el decir pictórico que el artista nos ofrece. Ciertamente, nos encontramos ante una espléndida alegoría de la representación”, como diría Luis Francisco Pérez en el texto antes citado.
De martes a sábado de 18 a 21h, hasta el 20 de julio. Entrada libre hasta completar aforo.
Lugar: Galería Siboney
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Patricio Cabrera regresa a la galería Siboney casi tres décadas después |